Categoría : Primeros capítulos

ÚLTIMA SESIÓN, Marisha Pessl.

Si observabas la fiesta en el espejo situado sobre la repisa de la chimenea, la multitud se veía bañada por la luz dorada de una enorme lámpara de araña. Me desconcertó localizar a alguien vagamente conocido: a mí mismo. Llevaba una camisa azul, una chaqueta deportiva y tres o cuatro copas encima (había perdido la cuenta), y me apoyaba en la pared como si la estuviera sosteniendo. Parecía que en vez de en una fiesta estaba en el aeropuerto, esperando a que despegara mi vida. Continuar leyendo

Que todo sea como nunca fue, Joachim Meyerhoff.

HASTA AQUÍ HEMOS LLEGADO


Mi primer muerto fue un jubilado.
Mucho antes de que un accidente, una enfermedad y la decrepitud hicieran desaparecer a las personas de mi familia que más quería, mucho antes de que tuviera que aceptar que
mi propio hermano, mi padre —demasiado joven—, mis abuelos e incluso el perro de la infancia no eran inmortales, y mucho antes de que llegara a mantener un diálogo constante
con mis muertos —tan alegre, tan desesperado—, una mañana me topé con un jubilado muerto.

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Vestido de novia, Pierre Lemaitre.

Sophie

Está sentada en el suelo, con la espalda contra la pared y las piernas estiradas, jadeante.
Léo está pegado a ella, inmóvil, y tiene su cabeza en el regazo. Con una mano ella le caricia el pelo y con la otra intenta secarse los ojos, pero con movimientos desordenados. Llora. Algunos sollozos se convierten en gritos, chilla, le sale de las entrañas. Cabecea. A veces, la pena es tan intensa que se golpea la parte de atrás de la cabeza contra el tabique. El dolor la reconforta un poco pero no tarda en notar que todo se le vuelve a
derrumbar por dentro. Léo se porta muy bien, no se mueve. Baja los ojos hacia él, lo mira, le estrecha la cabeza contra el vientre y llora. Nadie puede imaginarse lo desgraciada que es. Continuar leyendo

Las mil y una historias de A.J. Fikry.

A. J. F.

En el ferry de Hyannis a Alice Island, Amelia Loman se pinta las uñas de amarillo y, mientras espera a que se sequen, ojea las notas de su predecesor: «Island Books, facturación anual aproximada: 350.000 dólares, principalmente durante los meses estivales gracias a los veraneantes —informa Harvey Rhodes—. Continuar leyendo

Bajo la misma estrella, John Green.

Capítulo 1
A finales del invierno de mi decimoséptimo año de vida, mi madre llegó a la conclusión de que estaba deprimida, seguramente porque apenas salía de casa, pasaba mucho tiempo en la cama, leía el mismo libro una y otra vez, casi nunca comía y dedicaba buena parte de mi abundante tiempo libre a pensar en la muerte. Continuar leyendo