El cura y los mandarines, Gregorio Morán.

En los años treinta, Aníbal Ponce, el fundador de la psicología en Latinoamérica, publicó un magnifico texto titulado Humanismo Burgués, Humanismo proletario, donde desgrana la historia de los intelectuales desde el inicio de las revoluciones burguesas en la Italia del Renacimiento… la recuperación de los clásicos de la Antigüedad,  la igualdad de los hombres, la tolerancia, la lucha contra los sectarismos, la libertad individual, son las ideas que conforman el mensaje principal de los intelectuales de aquella época y son las ideas que cuadran con las intenciones y modo de vida de los nuevos hombres del renacimiento, los banqueros, los cambistas, los industriales, Sforza , Fugger, Algio, que desde las ciudades italianas o la liga hanseática, intentan construir un nuevo poder. Y son estos banqueros, comerciantes e industriales quienes financian, compran y mantienen a su servicio a los nuevos intelectuales. El pensamiento humanista depende de los dineros y la gracia de la alta burguesía, de las ciudades estado que ella controla, de su benevolencia.

El cura y los mandarines, el último libro de Moran no habla de otra cosa. Aplicado a la oscura España del franquismo hasta el triunfo del Psoe de González, la idea es la misma. La descripción de la supeditación de los intelectuales españoles a los intereses de los que mandan. Encarnado este mandar en el estado de Franco, en la Falange, el Movimiento Nacional, la iglesia Católica y sus múltiples instituciones…. Unos intelectuales que en la mayor parte de los casos terminan conformándose con el nacional-catolicismo y otros, muy pocos, se rebelan y sufren cárcel y persecución  por ello.

Algunos son conscientes y partícipes activos (Laín Entralgo), otros solo intentan sobrevivir y cumplir con su función creadora. Algunos cambian de ideas y se descubren como demócratas de toda la vida, tras ser intelectuales orgánicos mimados por el régimen, otros mantienen su dignidad como pueden en el erial del franquismo. Morán describe el ambiente social e intelectual del franquismo, las redes de clientelismo, las canalladas que se hacían desde las instituciones a los rebeldes (el caso Sacristán, por ejemplo), la connivencia y la traición, el querer pasar desapercibidos de muchos, la orgullosa rebeldía de otros (Martín Santos) el amoldarse de la mayoría, el mirar para otro lado hasta que un hecho los tocaba tan cerca que les hacía plantearse casi todo (Aguirre y el caso Ruano)…

Pero casi todos recuerdan, salvando las distancias, a los humanistas del Renacimiento. Todos dependen de un mecenas, en el caso de los Erasmo y Alberdi son las ciudades italianas, la liga hanseática, en el caso de los españoles es el estado la mayor parte de las veces y las instituciones que dependen de él (Real Academia, por ejemplo). Y la cosa no cambia con la llegada de la democracia. En tropel acuden a las filas de los socialistas quienes hacía dos años eran franquistas, católicos o incluso comunistas… acuden al pesebre del poder. La digna actitud de Sánchez Ferlosio  es una isla en el océano de pesebristas.

Porque ese es el principal asunto de El Cura y los mandarines, no es el anecdotario de traiciones o aceptaciones lo que nos interesa en Morán, es la constatación de que la historia sigue; los intelectuales dependen del poder, siempre. El episodio de la Real Academia y la censura de la editorial Planeta al libro es sólo la punta del iceberg de esa dependencia. El poder puede encarnarse en el Estado, pero siempre, siempre es el mercado…

El cura y los mandarines

El cura y los mandarines

Gregorio Morán

ISBN: 9788446041283

Editorial: Akal

Nº de páginas: 832

Año de edición: 2015

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