Subordinado… pero no siervo

“Soy una persona subordinada y cumplo las órdenes, pero no soy un siervo.”Así se nos presenta el teniente en activo Luis Gonzalo, quien acaba de publicar Un paso al frente, el primer libro que narra desde dentro los “comportamientos pseudomafiosos” de las Fuerzas Armadas. La polémica está servida. Estaremos presentándolo en exclusiva el próximo 7 de mayo, en la sede del MAC.

Malversaciones, condecoraciones-lotería, comisiones de servicio falsas, prevaricaciones, venganzas en las evaluaciones de ascenso, estafas en combustible y comidas, no pagar horas extras a la tropa, negligencias… y otras irregularidades forman parte de este testimonio.

Todo empezó cuando en 2010 se le encargó hacer un inventario del material informático y descubrió “un desfase del 25-35%”, cifrado en millones de euros. Ahí vinieron los partes, las quejas… pero todas fueron ignoradas, nadie accedió a investigar.

Asegura el autor que hay “52.000 cuadros de mando para 78.000 integrantes de tropa. Hay 205 generales para 10 brigadas, y coroneles en España que están al mando de piscinas militares…”. Cobran una cantidad enorme de dinero (unos 6.000 euros mensuales)  y mientras se echan a la calle a 10.000 soldados de tropa, sin motivo aparente.

Hay un marcado sistema de castas. Los oficiales de la superior son los blancos; los suboficiales, los negros; los oficiales de la media, los mestizos; y la tropa, la chusma. En los tiempos que corren y nos habla de salas VIP dentro de los cuarteles y de clubes militares para oficiales, como el Club Deportivo de la Dehesa, situado a las afueras de Madrid, “dotado de piscina climatizada, campo de golf y cursos de equitación para sus miembros, a costa del erario público”. A la vez que se aprueban ayudas sociales a los altos mandos para que asistan a cursos de formación en el extranjero o las subvenciones para el alquiler de apartamentos de verano para el personal del Ejército de Tierra, dotado con un presupuesto global de 210.000 euros para este año.

Denuncia el mal uso de los denominados IPECS (informes de evaluación), que premian a los que “no hacen demasiado ruido, aunque nunca hayan pisado un escenario de guerra. Hay una persona que era última en su promoción, y que no ha estado jamás en misión ni en zona de operaciones. Pues bien, tiene cuatro medallas al mérito militar, pasa de ser último al primero”.

Este libro se nos presenta como novela, seguramente en un intento de sortear las acusaciones judiciales que le aguardan. Tenemos tres personajes: un oficial, un suboficial y un soldado, que se conocen en su instrucción y vuelven a encontrarse en Afganistán, país donde sirvió el autor. Si bien se vale de seudónimos, hay algunos casos con “nombre propio” por ser ya conocidos por la opinión pública. Me refiero a tres potentes voces femeninas: Zaida Cantero (Mara en la ficción) expedientada después de denunciar a su superior por acoso sexual, Silvia Ruiz (Helena) expulsada por “fingir” una lesión cuando le extirparon los dos pechos por cáncer de mama y Patricia Moncada, jueza militar que intentó investigar al coronel jefe de la Agrupación del Acuartelamiento Aéreo de Getafe, en la novela María, la letrada que lucha contra el sistema, “cansada de ver cómo el juzgado central archiva denuncias bien fundamentadas contra altos mandos”.

El autor confiesa que valoró sacarlo a la luz bajo un seudónimo, no tiene dudas que su  expediente gubernativo culminará en falta grave y expulsión del Ejército. Posiblemente tenga que pasar un tiempo por uno de los centros disciplinarios (prisiones) de la institución. Ya le ha rebajado el sueldo y le han llegado presiones de todo tipo, se le margina, sus compañeros saben que quienes se sitúen en su entorno estarán en el punto de mira. No descarta tampoco que recurran al “destino forzoso”. Ha advertido a la prensa sus sospechas porque se le han hecho análisis de orina y de sangre, por si se les ocurre manipularlo y acusarle de tomar drogas.

Pero el teniente Segura no esta solo, lo apoya la Asociación Unificada de Militares Españoles (AUME, a la que pertenecen 4000 militares de todas las escalas y de los tres Ejércitos), la Asociación Profesional de Suboficiales de las Fuerzas Armadas (ASFASPRO), la Asociación de Tropa y Marinería Española (ATME) y la Organización de Apoyo a la Tropa y Marinería (OATM). También ha despertado el interés del televisivo Jordi Évole, conductor del programa ‘Salvados’.

Su objetivo es claro: “Reestructurar profundamente las Fuerzas Armadas o al menos dar a conocer la situación aberrante que se vive en este estamento”.

“Es difícil conseguirlo y probablemente acabe trabajando en un McDonalds, pero habré hecho lo que tengo que hacer”.

Un paso al frente
Un paso al frente

Un paso al frente

Luis Gonzalo Segura

ISBN: 9788496911734

Editorial: Tropo Editores

Nº de páginas: 260

Año de edición: 2014

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